Araucaria

Araucaria heterophylla Araucaria heterophylla

Hay un refrán que dice: capilla, palomar y ciprés, pazo es, pero al margen del ciprés hay una serie de plantas que, típicamente, se plantaban en los jardines de los pazos donde compartían espacio la palmera, la magnolia, la camelia, el cedro o la araucaria, que es el árbol del que nos vamos a ocupar.

Las Araucarias son árboles propios del hemisferio sur con 6 especies en Chile, Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay y otras 13, en muchos casos endemismos, propias de zonas de Oceanía como Nueva Caledonia, Islas Norfolk o Australia.

Son relictos, es decir que ya se encontraron fósiles de antepasados de estos árboles con una antigüedad de 230 millones, periodo Triásico, en la Sierra de Upsallata, consistente en unos 52 ejemplares en posición de vida y su descubridor fue Charles Darwin en su viaje a bordo del HMS Beagle en su “triunfal crucero” alrededor del mundo. También se encontraron fósiles en el hemisferio norte lo que nos viene a decir que en nuestra zona se extinguieron.

Los árboles de este género son de gran tallaje pues pueden alcanzar los 80 metros de altura, con hojas, variables según especie, tanto pueden ser finas y lanceoladas como anchas y planas que suelen solaparse. Son dioicas, es decir tienen los sexos en pies separados.

El nombre del género se le dio durante la conquista española en Chile por haberlas encontrado en la región de Arauco y de las 19 especies que componen este género, habitualmente se cultivan solamente 3 en nuestra comarca:

Araucaria heterophylla (Salisb) Franco, conocida popularmente como Pino de Norfolk, su nombre específico proviene del griego hetero: distinto y phylla: hoja, debido a la diferencia existente entre las hojas juveniles y las adultas.

Son árboles de porte cónico que miden entre los 50 y los 80 metros de altura, con un tronco erecto que emite ramas prácticamente horizontales y con simetría radial, formando pisos, de ahí el nombre que se le da en Galicia: Piñeiro de pisos.

Las hojas son de 2 tipos, las juveniles alargadas y flexibles de hasta 1,2 centímetros de longitud y las adultas que son ovado triangulares de algo más de 0,5 centímetros persistentes ambas en el árbol y de color verde oscuro.

Los conos masculinos son de color pardo rojizo, alargados de unos 4 centímetros de longitud y los femeninos, globosos, de hasta 15 centímetros de diámetro que portan unas semillas aladas que van cayendo del árbol a medida que se deshacen las escamas de la piña.

Son originarias de la Isla de Norfolk a unos 1.400 Kilómetros de Australia y fueron descubiertas por los ingleses en el segundo viaje del capitán Cook en 1774, que informó al almirantazgo de la existencia de este bosque porque intuyó, como así fue, su gran valor para la fabricación de los mástiles para barcos.

Araucaria angustifolia (Bertol) Kunze, conocida como pino de Brasil o Araucaria brasileña, por uno de sus lugares de origen porque también existen en Argentina, Uruguay y Paraguay. El nombre de la especie del latín angustus: estrecho y folia: hoja, por tener las hojas angostas.

Este árbol alcanza los 35 metros de altura con forma parecida a un candelabro por tener las ramas en la copa tras haber perdido las ramas bajas. Las hojas se disponen al final de las ramas formando manojos, son verde brillantes, muy duras, triangulares de 3,5 centímetros de longitud.
Los conos masculinos son oblongos y pueden llegar a los 18 centímetros de longitud, los femeninos son globosos y de gran tamaño pudiendo alcanzar lo 30 centímetros de diámetro y portan unas semillas a modo de piñón, muy grandes de hasta 3 x 6 centímetros que son fuente de alimentación de grupos indígenas, quienes denominan al árbol curýs de donde parte el nombre del estado brasileño de Curitiba, antes Curytiba que significa bosque de curýs.

Araucaria araucana (Molina) K. Koch conocida popularmente como pino araucano, pino chileno, pino de brazos y, en donde es originario, pehuén. Los ingleses, muy suyos, le llaman puzzle-monkey tree: rompecabezas de mono. El nombre específico, araucana, se debe a los habitantes de la región del Arauco: los araucanos.

Es un árbol de porte piramidal que alcanza los 50 metros de altura y un grosor de tronco muy considerable llegando a los 2 metros de diámetro. Las hojas están muy comprimidas entre si cubriendo completamente la rama, con forma de punta de lanza y carentes de peciolo con un tamaño de unos 4 centímetros de largo y 2 centímetros de ancho, de color verde oscuro brillante.
Los conos masculinos se disponen al final de la rama son de color marrón y llegan a los 18 centímetros de longitud. Los femeninos son globosos de hasta 20 centímetros de diámetro , muy leñosos y pueden tardar 2 años en madurar, sueltan hasta 200 semillas similares a piñones de gran tamaño.

La A. araucana no es muy común por estos pagos, destacando un ejemplar plantado en el castillo de Soutomaior, además propuesto como árbol europeo del año 2018. En la conquista española se vio la gran utilidad de estos árboles por la calidad de su madera y, al igual que la de Norfolk, era excelente para los mástiles de los barcos, entre otros usos de la madera, llevando a una tala intensiva que afectó a las tribus indígenas por ser los piñones de estos árboles una fuente básica de alimentación. Actualmente son especie protegida, por desgracia tienen dos grandes enemigos, el fuego y una extraña infección que seca los árboles y ambas hacen caso omiso de la ley.

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